Educar para la vida es una actitud

*Archivos adjuntos: Multimedia: Educando para la Vida (PDFs, galerías de imágenes, audios, videos)

EDUCAR PARA LA VIDA ES UNA ACTITUD

Tras la experiencia que ha supuesto para todxs las I jornadas sobre Educación organizadas por Conviven, no tenía otra que intentar reflejar de alguna manera las vivencias y aprendizajes que se han generado durante el proceso. Aunque con más retraso del que me hubiera gustado, no podía obviar el compromiso que tenía en este sentido y quizás con la memoria algo desgastada, me animo ahora a relatar desde una perspectiva muy personal e intransferible, cómo se desarrollaron esos cuatro días de encuentro que tuvimos en diciembre.

No fue nada fácil poner en marcha la dinámica que dio lugar a las jornadas, partíamos de cero, supongo que hemos tenido más intuición que otra cosa. La ilusión y las ganas de poder generar algo constructivo han sido los sustentos básicos en los que nos hemos apoyado para poder hacer de una idea algo real. En esto han sido esenciales los apoyos y ánimos de mis compañeras y compañeros de Conviven.

Quisimos desde el primer momento ofrecer una propuesta fresca y con fundamento, que permitiera a las personas interesadas por lo educativo una posibilidad de encuentro y de construcción colectiva. Por ello apostamos por reunir a experiencias ya rodadas y a otras nuevas e incipientes. Tras mucho trabajo e imprevistos nos encontramos todxs el 5 de diciembre de 2013 en la Viñuela, en el espacio en el que desarrollamos nuestro proyecto.

Cuando llegaron las primeras personas aún estábamos solucionando los últimos detalles. Llegamos con todo listo “in extremis”. El discurso de apertura lo di sin prácticamente dormir y con restos de pintura blanca en la cabeza de haber estado trabajando todo el día. Los nervios acumulados tampoco ayudaron, pero poco a poco fuimos relajándonos y aunque tras la presentación se nos fue la luz (incidente que se repetiría cada noche), las cosas fluyeron y solventamos todos los imprevistos sin muchos problemas. Conviven estaba manos a la obra, todxs mis compañerxs estuvieron a la altura de la situación y todxs lxs participantes pusieron su disposición y buena voluntad para que las cosas salieran bien, cosa que agradecemos profundamente.

La primera mesa de experiencias fue la de “La Casa Verde”, tanto la mesa como los talleres posteriores en el patio fueron geniales, desde el principio se percibía la chispa, la alegría y la energía que nos acompañaron cada día, además de un tiempo envidiable que puso la guinda a todo el encuentro. A esta primera experiencia educativa le siguieron “El Martinet”, “Los Niños del Mango”, “Te kirikikiero”, “Paideia” y el proyecto “Conecta”. Se alternaron mesas y talleres que dieron lugar a momentos de reflexión, aprendizaje, emoción, apasionamiento, relajación y por qué no, también a la diversión. Se expusieron todas aquellas cuestiones que nos importaban; hablamos sobre el papel de La Libertad, la autonomía o la creatividad dentro de los procesos de crecimiento, expusimos las posibilidades que ofrece la autogestión y la importancia de generar nuevas dinámicas dentro de la escuela institucional. Hablamos sobre legalidad de proyectos alternativos, hablamos de nuestras frustraciones como educadores y personas, de nuestras ansias y de nuestras ilusiones. Nos desahogamos y nos respaldamos mutuamente en ese empeño por mejorar constantemente.

Estas jornadas desde su humildad, han puesto de nuevo sobre la mesa la necesidad clara e inmediata de un cambio de paradigma social que inevitablemente pasa antes por lo educativo y por una nueva concepción política cercana y cotidiana que nos haga dueñxs de nuestras propias decisiones y acciones, dueñxs de nuestras propias vidas. La coyuntura actual revela una creciente incertidumbre sobre las instituciones y como tal La Escuela también está en cuestión. Se cuestiona su papel educador y su papel socializador, se pone en cuestión también la utilización que de La Escuela hacen las esferas político-partidistas y cómo su administración está generando situaciones de carencias y retroceso que ponen en evidencia una precariedad insostenible en todo lo relacionado con lo educativo.

Existen muchas personas: educadorxs, familias, colectivos, etc. que desde hace mucho tiempo vienen demandando la construcción de “otros” modelos educativos más integrales y libres. Muchas de estas personas se han estado uniendo en proyectos educativos tanto dentro como fuera de la escuela institucional, defendiendo perspectivas educativas y prácticas pedagógicas muy diferentes a las que se desarrollan en los modelos más convencionales. Esto ha dado lugar a que hoy por hoy podamos encontrar una gran cantidad de proyectos que trabajan cada día por una Educación más profunda y equilibrada. Por otro lado existe una mayoría de educadorxs y de familias que aún viven de manera ajena a todo esto, personas que por diferentes motivos no han llegado ni siquiera a tener la posibilidad de cuestionarse qué es lo que se enseña y cómo se enseña en La Escuela o cómo sabemos que lo que se enseña es realmente lo mejor y que no existen otras posibilidades. Aún con todo, se denota progresivamente y cada vez más, un proceso de transición por el cual muchas de estas personas comienzan a tomar conciencia de las lagunas educativas y las precariedades estructurales con las que se enfrentan cada día.

La Escuela, hoy por hoy no garantiza absolutamente nada. La crisis actual trata por igual a personas cualificadas y a personas no cualificadas y por lo tanto, cabe preguntarse si La Escuela tampoco enseña a lxs educandos a ser personas más empáticas, autónomas, libres o felices o por lo menos así lo hacen pensar los niveles de violencia, frustraciones y problemas personales que presenta el alumnado de la escuela institucional ¿Qué estamos haciendo en La Escuela? Es precisamente ésta, una de las principales cuestiones que se han trabajado intensamente en las jornadas y que ha dado lugar a multitud de interesantes reflexiones.

Del cómo y qué se está haciendo en La Escuela parte un nuevo e inevitable cuestionamiento: ¿Qué queremos hacer y Cómo? Ésta fue la segunda base fundamental del análisis que estuvimos trabajando durante los cuatro días. No queríamos realizar un evento sin objetivos reales y prácticos, era esencial que lxs participantes se adueñaran del proceso para responder sus propias dudas, para comprender sus propias circunstancias y abrir nuevas vías dirigidas a una praxis educativa más coherente con las necesidades y posibilidades de lxs educandxs y con las suyas propias.

Las mesas de experiencias y sus testimonios fueron esenciales para abrir y fundamentar los debates pero se convirtieron en herramientas, fuentes, recursos en definitiva, que apoyaron y dieron referentes a nuestra propia reflexión. La gente debía adueñarse del proceso, desgranarlo y hacerlo suyo y eso fue precisamente lo que ocurrió. La Educación se puso en cuestionamiento, pero un cuestionamiento que aunque evidentemente pasaba por lo político, realmente empezaba y terminaba por nosotros y nosotras mismas. ¿Cómo nos enfrentamos a nuestra realidad cada día? ¿Cómo nos comprometemos? ¿Cómo de abiertxs estamos a deconstruir y reconstruir todas nuestras estructuras mentales tanto conscientes como inconscientes? ¿Estamos dispuestos a aprender y cambiar realmente nuestra forma de hacer las cosas?

Esa actitud de disposición y apertura fue la que hizo posible que los cuatro días que estuvimos aquí generaran un ambiente tan enriquecedor y agradable, pues pusimos en práctica los modos y formas que creemos más humanos y necesarios, poniendo especial atención a los cuidados, tan obviados hoy. Las personas que participaron consiguieron que desde su sencillez Conviven se sintiera orgulloso de haber podido acoger algo tan importante y significativo como estas primeras jornadas que para nosotrxs como colectivo han supuesto un punto de inflexión. Nos hacemos conscientes de la necesidad imperiosa de abrir nuevos foros de comunicación y construcción colectiva que den pie a que la gente se escuche y se comprenda, a que se conozcan unxs y otrxs y a que se gesten nuevos proyectos y planteamientos. Se necesitan aprendizajes más reales que den auténticas respuestas a las dudas y necesidades que se generan en este nuevo tiempo de cambio. Debemos apostar por una mejor conexión y por una mayor cohesión de los actores sociales y educativos, esforzándonos por poner en relieve aquellos proyectos muchas veces ignorados en el tiempo, cuyo aporte ha sido y es esencial e indispensable.

En cuanto a a la dicotomía que nos supone el trabajar dentro o fuera de la escuela institucional creo que es algo que pertenece a la elección y la libertad personal. Como ya comentaba anteriormente partimos de nosotros mismos y nosotras mismas para poder ser protagonistas de los cambios que deseamos. Unxs mantienen que la escuela institucional por su propia esencia no permite que se den cambios auténticamente profundos y que por tanto la única posibilidad de hacer algo coherente con el paradigma de valores que venimos defendiendo es hacerlo de manera alternativa y/o privada. Otrxs defienden que el modelo público es el más inclusivo y global y que es en éste donde se deben poner los mayores esfuerzos si se desea una transformación para/con todxs. Probablemente, tanto unxs como otrxs tienen razón y por lo tanto no deberían excluirse mutuamente sino retroalimentarse. Todos los ámbitos y formatos son necesarios y deben por tanto estar conectados e intercambiar de manera frecuente aprendizajes y herramientas. Educar para la vida es una actitud, una intuición que se debe y puede dar en multitud de contextos y situaciones y que se construye de manera multidireccional, multidisciplinar, intra e interpersonal.

Ahora que vamos conociendo lo que no queremos y que tenemos pistas de lo que sí que queremos, tenemos la responsabilidad de ser consecuentes con ello, no podemos dejar que nuestras energías e ilusiones se diluyan en el acontecer cotidiano, démosle a la “normalidad” ese toque de “rareza” que nos caracteriza a los que vemos el mundo con nuevos ojos y marquemos la diferencia cada día, transmitamos, compartamos y colaboremos. El momento actual aunque lleno de incertidumbre también está lleno de nuevas posibilidades. Sin duda es una carrera de fondo, pero desde ahora hasta que entreguemos el testigo al siguiente relevo hagamos que nuestros pasos personales nos acerquen lo máximo posible a que nuestra realidad se corresponda con ese otro mundo posible en el que creemos profundamente.

Desde Conviven tomamos nota de todo ello y pensamos mantener nuestro compromiso férreo con todas aquellas iniciativas que apuestan por la mejora social y personal. Queremos servir de catalizador y de punto de encuentro de nuevas propuestas y perspectivas, vamos a poner todo nuestro empeño y dedicación en organizar eventos y proyectos que aporten nuestro granito de arena en este proceso de cambio progresivo. Entre otras cosas ya estamos organizando la segunda Edición de las jornadas “Educando para La Vida” en las que pretendemos trabajar a partir de premisas que nos permitan discutir el papel de la Educación y la Democracia en un contexto de crisis y cambio social. Para ello queremos hacer un planteamiento más “internacionalista” y traer referentes y experiencias de todo el mundo, no será fácil pero es tremendamente ilusionante. Esperamos poder contar con todos vosotrxs pues sin vuestra presencia y participación nada de lo que hacemos sería posible. Os mandamos un fuerte abrazo. Y os mandamos nuestros mejores deseos en vuestra/nuestra lucha cotidiana. ¡Salud y Libertad para todxs!

Rafael Fernández Múñoz – Miembro del Colectivo Conviven

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